Fernando Dworak
 
 
 
 
Fernando Dworak: Artículo de Portada
 
 
 
¿Qué hacer para dejar de marchar en círculos?
 
Fernando Dworak (*)
 

Buenas tardes. Agradezco a Iluminemos México su amable invitación a participar en este Primer Encuentro Nacional Ciudadano.

Entiendo la indignación de quienes están aquí presentes. A un año de la Marcha Iluminemos México, tan sólo 7 de los 75 compromisos que pactaron nuestros representantes en materia de seguridad se han cumplido
 
Pero a pesar de este sentimiento, la reunión ofrece una gran oportunidad: replantear las dimensiones del problema, las cuales rebasan la agenda que los une, así como las tácticas que se han venido siguiendo para exigir seguridad. De lo contrario, y como ha venido sucediendo legislatura tras legislatura, sexenio tras sexenio, el movimiento seguirá marchando en círculos.
 
En mi opinión es necesario, sin abandonar la causa principal del movimiento, reorientar y priorizar las demandas que ustedes enarbolan. Esto implica fundamentalmente exigir reformas puntuales y concretas en las instituciones políticas que, por su dinámica, llevarán a nuevos cambios.
 
 Permítame decirlo con otras palabras. La construcción de un país seguro es un proyecto que tomará décadas, gracias a las inercias e intereses que se han enquistado en las fuerzas policiales. Si la movilización ciudadana no va a resolver todo el problema en el corto plazo, entonces necesita pensar en una agenda introductoria.
 
Esto llevará a tácticas más eficaces que volver a culpar a los políticos como personas, creyendo cada año electoral que ha faltado lo que se ha llamado “falta de voluntad política”. Seamos claros: el problema no está en los individuos, sino en las reglas y procesos bajo los que actúan. Es decir, con el actual sistema los mejores candidatos no serán buenos funcionarios o legisladores, independientemente de su afiliación política, formación profesional o si son o no “ciudadanos”.
 
Si no abordan el problema de la seguridad bajo esta óptica, probablemente se darán cuenta en algunos años que sus demandas han sido las mismas a lo largo del tiempo sin que se registren avances sustantivos.
 
Quiero entrar en materia con un principio de cultura organizacional: más del 95% de los problemas se originan en los procesos, sistemas y métodos antes que en las personas. Esto es, el mejor esfuerzo individual no puede compensar lo inadecuado de los sistemas disfuncionales.
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Lo mismo ocurre con la política, toda vez que ésta se mueve por leyes que generan organizaciones. Con base en lo anterior, me gustaría compartirles tres reflexiones de por qué no han progresado las demandas ciudadanas, tanto en el tema de la seguridad pública como en muchos otros campos.
 
 Primera reflexión: nuestros representantes aprueban iniciativas e instrumentan políticas públicas muy por debajo de lo que exigen las circunstancias porque esto no les genera costo político alguno.
 
Esto quiere decir que el desempeño de nuestros políticos no es bajo porque sean “buenos” o “malos”. Lejos de ello, simplemente hacen o evitan lo que les permiten las reglas del juego.
 
 Por lo tanto, ¿habrían de preocuparse por hacer un cambio a fondo en nuestras instituciones si no se sujetan al juicio ciudadano al competir por el mismo puesto en la siguiente elección, como sucede en toda democracia moderna? Permítanme explicarlo.
 
 Al día de hoy, los diputados federales que firmaron el Acuerdo ya no están en su cargo. Quienes acaban de tomar protesta empezarán a analizar la agenda de la seguridad desde cero y no tienen por qué respetar cuanto pactaron sus antecesores. Por otra parte, los senadores están pensando en dónde se acomodarán después de 2012, cuando termine su encargo.
 
 Todavía más: todos los candidatos que en su momento firmaron el Pacto Nacional Ciudadano “Mi voto por tu compromiso” y resultaron electos ya tuvieron los votos que buscaban al hacerlo. Y no tienen por qué cumplir sus compromisos si los ciudadanos no tenemos la capacidad de premiarlos o castigarlos.
 
Por otra parte, los diputados locales y alcaldes tampoco tienen por qué rendir cuentas si su trabajo no depende de ello. Consecuentemente, si los gobernadores no tienen contrapesos eficaces, dirán que la seguridad es problema de la Federación. O presentarán propuestas que suenen populares a manera de cortina de humo, como la pena de muerte en Coahuila.
 
Un sistema así diseñado hace que las campañas se basen en promesas y nunca en desempeño, como sucede en cualquier otra democracia.Quiero hacer una reflexión adicional. Al momento de justificarse, nuestros gobernantes y representantes argumentan que en México no tenemos una sociedad civil tan articulada y demandante como en el Primer Mundo. Esto lo usan para mostrar que debemos ser pacientes y de paso endosar el problema a los ciudadanos.
 
En realidad, y como quise mostrar en esta primera reflexión, el problema no es la articulación ciudadana en sí, sino la inexistencia de mecanismos de responsabilidad entre representantes y representados.

Donde se tienen semejantes mecanismos – esto es, todas las democracias modernas salvo la nuestra y la de Costa Rica –, los representantes se preocupan cuando reciben cartas de sus distritos, pues si no resuelven las peticiones pierden sus puestos y carreras políticas en la siguiente elección.

Por el contrario, y gracias a que aquí no se tienen tales mecanismos, podemos seguir marchando año tras año y los resultados seguirán siendo en el mejor de los casos simbólicos o cosméticos.
 
Segunda reflexión: si no tienen por qué dar soluciones de fondo a los problemas, nuestros representantes sólo aprobarán reformas superficiales para salir del paso.

Es decir, si las movilizaciones ciudadanas han tenido resultados consistentemente pobres, es porque las reglas vigentes fomentan el amateurismo, la improvisación e inhiben la planeación a largo plazo. Lo anterior, dado que los diputados y senadores sólo están en sus puestos durante tres o seis años y nada de lo que hagan en su gestión es importante para continuar sus carreras: sus líderes políticos, no ustedes, son quienes decidirán a dónde van a ir al terminar la legislatura.

Gracias a ello las reformas que aprueban son insuficientes para enfrentar los problemas, aunque las anuncien como grandes logros.

Tercera reflexión: un sistema que fomenta la irresponsabilidad y la improvisación es incapaz de proveer soluciones de largo plazo. Si nadie tiene la capacidad de permanecer en su puesto, las expectativas y ambiciones de nuestra clase política se concentran en el siguiente proceso electoral.

Esto quiere decir que para 2012 todos los firmantes del Acuerdo por la Seguridad ya habrán dejado sus puestos. Quienes los reemplacen no tendrán por qué darle seguimiento a los compromisos que firmaron sus antecesores. Gracias a ello, los esfuerzos que ustedes están haciendo se habrán perdido y tendrán que comenzar desde cero.

A manera de corolario, me gustaría agregar que este problema se seguirá manifestando si se llegase a aprobar la figura de las candidaturas independientes, toda vez que ellos también operarán bajo las restricciones que ofrece el actual sistema.

Por lo tanto, si desean que sus demandas sean escuchadas y atendidas, es necesario que organizaciones y movimientos como Iluminemos México tengan una agenda puntual y concisa de, como máximo, dos o tres cambios a nuestras instituciones; las cuales necesitan pensarse en el mismo esquema de precondiciones que mencioné al inicio de la intervención.

En este sentido la demanda por responsabilizar a legisladores y alcaldes a través de la posibilidad de que compitan por el mismo cargo en la siguiente elección es, a mi juicio, la condición necesaria para que se puedan concretar demandas ciudadanas como la de seguridad.

Aquí deseo ser claro: esta reforma por sí misma no cambiaría las cosas. Sin embargo es necesario que nos demos cuenta, después de doce años de tener un Congreso donde no hay mayorías, que sin ésta no se darán las reformas que tanto requerimos.

Estoy consciente de que la reelección inmediata de legisladores y alcaldes es impopular. Sin embargo, sé muy bien que esto se debe a que así la han presentado aquellos políticos que se han venido beneficiando de un sistema donde pueden brincar de cargo público en cargo público, escapando así al escrutinio ciudadano. Ellos serían los primeros en desaparecer si tuviéramos un sistema donde tuvieran que rendir cuentas para seguir con sus carreras. O al menos, cambiarían radicalmente su actitud.

Las tácticas que ustedes han venido siguiendo les han ganado reconocimiento y exposición en los medios. Sin embargo, y como quise mostrar en esta ponencia, si de verdad desean un cambio para el bien de nuestro país necesitan replantearlas junto con sus demandas. De lo contrario, al mirar atrás, se darán cuenta que sólo han estado marchando en círculos.

Muchas gracias.
 
(*) Ponencia presentada en el Primer Encuentro Nacional Ciudadano de Iluminemos México, 30 de agosto de 2009.(**) Maestro en Estudios Legislativos por la Universidad de Hull, Reino Unido y coordinador y coautor de El legislador a examen. El debate sobre la reelección legislativa en México (Fondo de Cultura Económica, 2003). Contacto: www.fernandodworak.com.
 
 
                        
 

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